Como ustedes saben yo no me edito nunca, pero tampoco soy una ''hater'' de oficio. Así que voy a dar mi visión del documental, después de haberlo visto 3 veces.
No voy a criticar la producción ni mucho menos, creo, que de audiovisuales sé lo que sé de física cuántica, así que me ahorraré esos tecnicismos. Solo comentaré que el soundtrack me gustó y ciertos planos como las tomas del Ávila y de la ciudad.
El tema con el documental es que no llega. Que el mensaje se pierde. Que no me siento identificada.Que los testimonios de los chicos son plásticos, carentes de motivo/emotividad. Que las razones son tan erróneas. Que no me conecto con ninguno. Que siento que ellos viven una realidad disociada a la mía. Que ninguno trabaja/estudia, patea las calles, se involucra con el entorno. Que pierdo la fé en mi ''generación''. Que cuando cerré la ventanita del navegador solo podía decir ''coño, ojalá estos panas se vayan''.
Que hay gente que se va y tiene la vida resuelta, que tiene pasaporte europeo o visa gringa, pero hay otros que pasan roncha seria para salir de aquí. Y ellos no han sido incluidos. Que estamos los otros, en los que me cuento, que tenemos el corazón dividido entre dar la pelea aquí, o irnos pal carajo pero que no tenemos como, porque ''¿con qué rabo se sienta la cucaracha?''. Que de una u otra forma sentimos que ni siquiera posaron su mirada fuera del ghetto en el que cada uno vive, porque sí, vivimos en ghettos, el del Oeste, el del Este, el del Sur el del Norte. Ghettos que han sido sitiados por nuestros temores, por el hampa y la comodidad de no salir de ''mi zona de confort''.
Que sí, en Caracas -la quinta ciudad más peligrosa del mundo- roban, matan, violan, secuestran, pero no todo es sangre y miseria. Que hay esperanza y gente con ganas de echar pa' lante. Que es verdad, todos tenemos un cuento de alguien a quién ''le tiraron un quieto'', y al que ''ruletearon por horas pa' cobrar un rescate''. Tenemos colas, tráfico, bulla, colapso en el Metro. Pero los testimonios de los protagonistas de Caracas, Ciudad de Despedidas son las anécdotas de un grupo de panitas que -mandibuleo alante- nos narran sus planes cuando crucen esta frontera llamada Venezuela.
Lo he dicho antes, Caracas es bonita y conflictiva, como una mujer que ha querido mucho y la han querido mal. Y no tengo rollos con que decidan irse, siempre y cuando se vayan por las razones correctas, sin ''peros, oseas, ni pues'' que valgan.
Porque el tema del documental es increíble,pero fue muy mal llevado. Porque es doloroso ser parte de esos países que paren emigrantes, que es triste tener amigos por Skype, FB, Twitter. Que las Navidades sin tener a nuestra familia completa, y que conformarnos con la pseudo cotidianidad que la globalización nos da, es peor que vivir en medio de esta ciudad.
Porque no responde a mis preguntas básicas, cómo irse, a dónde, con quién, que pasa con el que se queda, con el que se va, con el que tiene que hacer cola para Cadivi, con el que cuenta los husos horarios para poder tener contacto con ese que está lejos...
Y yo, yo no me iría, porque -en palabras de Fito- cuando vos elegís la razón, yo prefiero siempre un poco de caos.
p.d: Lean ''Introducción al Símbolo de la Fe'' de Reinaldo Arenas, y sientan como yo, que sigo buscando PATRIA
